A veces uno busca ayuda cuando no se encuentra bien. Totalmente lógico.

Aunque no siempre… el orgullo, la vergüenza, la terquedad o a veces la creencia inocente de que podemos solos, nos lo impide. Pedir ayuda, reconocerse en el problema, nos suena todavía a debilidad, es decir, tenemos dos problemas: el que nos duele y el cabezón que no quiere decir que le duele.

¿O acaso no tienes un amigo que no te dice que está angustiado pero es evidente que lo está? Parecer a veces preocupa más que ser… ¡una gran paradoja!

Si acaso logramos estar fuera de la angustia del malestar, sea porque hemos usado placebos, autoengaños, pastillas o procesos genuinos ya nos sentimos medianamente estables.

Se ve en enfermos que se curaron y visualizaron que no se volvería a repetir.

  • En enamorados que creyeron que esta vez era la definitiva.
  • En trabajadores que sintieron que esta empresa sí es mágica.
  • En casas que parecieron que eran el lugar idóneo para vivir… hasta que llegó un vecino «distinto» a lo que esperabas.
  • En padres que dibujaron con escuadra y cartabón el destino de sus hijos.
  • En teachers del desarrollo personal entregados a la inteligencia emocional que todo lo que toca lo santifica. 


Ahí paramos con frecuencia… en el sueño de la estabilidad conseguida sobre factores que ya no existen.

De esta manera sentimos que hemos comprado el bienestar y ahora es «nuestro».

Pero resulta que no es un producto… y nos cuesta mucho más vislumbrarlo como camino.

Como aquellos sabios de la economía que te animan a ahorrar mucho y ser austero cuando más ganas, la sabiduría es ponerse fuerte cuando estás bien y tirar de resiliencia, recursos y estrategias cuando las cosas se tuercen, que son ¡un 80% del tiempo!

Tras más de 33 años de práctica, tras ver pasar a miles de personas, veo que en la mayoría de ocasiones solo pensamos en soluciones cuando el dolor aparece. Bien lo saben los médicos que reciben a personas que hacen todo por curarse… pero poco por estar sanos o psicólogos que observan como el paciente no sigue la terapia en cuanto siente alivio. 

La solución no viene necesariamente del mega esfuerzo, tan esquivo y comercial para la sociedad del YO, ni tampoco de la imaginación de que como ya pasó, el futuro será flowerpower.

La solución viene de la sabiduría.
Estar bien no es lo mismo que no estar mal.
Es mucho más…

Pasa por amar el camino, el misterio de quienes somos y rendirse a que no hay posibilidad de control, sino necesidad de humildad y entrega. 

Uno se reconoce como lo que es, desde un gigantesco no saber y se rinde al camino que nunca abandona. 

No conozco mayor fuerza que la de aquel que siempre está en el lugar al que nos resistimos a llegar.

En el encuentro con ese, puedes ver que tú estás en el futuro, en el pasado, en la imaginación, en la esperanza, en los planes, en los anhelos, en los deseos, en los castillos de dólares… y él te espera, sonríe, aquí, solo hoy, sabiendo que tarde o temprano, tendrás que pasar por un quizá duro, quizá amargo ahora.

Mmmm recuerdo exactamente eso… caminar por la selva ensimismado en mí y la sonrisa del hombre medicina que me anima a 1. gozar de algo más grande que es ese lugar y 2. mejor estar atento donde piso que donde pienso.

O la del maestro en L.A. poniéndome cubos de agua en el dintel de la puerta para dejar de ir en automático y no acabar empapado.

O la carcajada del Shinto en la ducha helada y preguntando con doble sentido ¿en qué piensas?

Ay, ¡cuánto quiero a esas personas que no me hacían caso a mí pero sí a la vida!

¡Qué bobo hubiera sido juzgarles como malos comunicadores, como secos o como raros!

Puro amor del de verdad es lo que emanan.

Tantas y tantas memorias de esas…

Y es que lo que quizá no vislumbra ese que en su mente va y viene, sube y baja, anhela y recuerda, está y luego no está, es que la eternidad que sueña, el gozo que busca, solo se haya en este preciso instante, en este preciso teclado, en los dedos que escriben, en este exacto momento. 

Eso ocurre en un cerebro, que camina, y mucho, hacia una percepción pura, que no interpretación, de cada momento. 

Cerebro que abandonó esa tendencia de buscar calmar el stress, salir un rato de la ansiedad, aprender una técnica en X días o disimular que se sufre. 

El sabio no busca estados… construye rasgos. 

Que construyas un cerebro sabio HOY.



Abrazos 

Dr. Jose Sánchez

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