21 días no bastan para instalar un hábito, lo demuestra la neurociencia.

Pero sí suelen bastar 21, o incluso menos, para dejar la ilusión atrás. 

¿Cómo sucede?

Básicamente el día 22, piensas razonadamente y en tu mente te dices algo así como «vaya no he hecho nada, luego no es el momento», «no he ido al gimnasio luego no tiene sentido», «no he ido a clase luego no es mi asignatura», «he hecho bien la dieta pero hoy me he dado el atracón… lo dejo». 

Como bien me conoces valoro la razón muchísimo, y sus fallos y grietas en absoluto nos convierten en irracionales. De hecho basta entender bien sus limitaciones para no tropezar en la misma piedra.

¿Qué sucede en la mente cuando razonamos así?

Sucede que has razonado sólo el día 22… pero no el día 1, 2, 3, 4, 5…20 y 21… 

Se llama autoengaño y es un poliedro de mil caras y un monstruo de mil cabezas. Es un monstruo que no se cura en silencio, en la intimidad, en la soledad sino que necesita de la palabra expresada para ser desvelado su misterio. 

El problema por tanto no es que razones al final sino que no lo hiciste al principio. El día 1 la procrastinación apareció, el 2 la vergüenza, el 3 la desidia, el 4 la costumbre, el 5 la lujuria, el 6 la indolencia, el 7 la autosuficiencia, el 8 la creencia, el 9 el despiste, el 10 la envidia, el 11 la soledad, el 12 la ansiedad, el 13, 14 y 15 la agenda loca, el 16 los deseos, el 17 el Yo crecidito, el 18 el Yo que se da pena, el 19 el Yo que no sabe que no sabe, el 20 la fatiga y el 21 se vistió de terco.

Ya era hora que la razón apareciera el 22… y te animara a darte de baja, borrarte del gimnasio, abandonar el inglés, no aspirar a tanto y formar parte de la sociedad del sandwich mixto, vamos, que no sabe malo pero que no aspira a gourmet.

No hablo de éxito, ni de fama, ni de audiencias, ni de influencers de tercera, ni de visualizaciones cuánticas ni de meditar para el stress…

Hablo de que en una visión integral del ser humano que tradiciones y neurociencia comparten, la razón, el sentido, no pueden aparecer al final del proceso. Deben ser un ingrediente del mismo.

La razón debe comenzar el día 1. 
Ser sabios ante los fallos y escuchar por parte de otros sobre ilusionismo de la mente, autoengaño y sus caras.

Y así día a día, con gotas de sabiduría, uno aprende que las experiencias no son perfectas y que el control que te prometen no es tal. 

Y así paso a paso va saltando de hacer la técnica X para obtener Y porque me lo ha dicho Z a estar en la vida y manejarse como un verdadero taoísta en ella, o sea adaptabilidad máxima y resolución de problemas, o sea inteligencia… que así se define.

Hoy es un día extraño, gris, lluvioso, de los que fácilmente se deja uno llevar y acaba whatsapeando y zapeando por series que nunca acabarás, viviendo en mundos que no existen. Pero no dejo la razón para el día 22…

Con gotas de sabiduría hoy es hoy, ahora, y eso que crees que te aburre es a lo que te aferrarías si éste fuera el último momento.

Cuando cierres la puerta a algo no justifiques la salida con argumentos. Mira a ver si los usaste en aquel lugar. Porque de la presencia uno nunca sale, solo se ausenta, pero de eso no todos se dan cuenta.


Abrazos,

Dr. Jose Sánchez

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